Por Verónica Ayala

El demócrata Joe Biden asumirá como nuevo Presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero y con ello iniciará un nuevo capítulo en la relación con México, que se vislumbra complicada por los desaciertos que ha tenido el Presidente Andrés Manuel López Obrador. 

En julio pasado, en plena campaña de reelección del Presidente saliente Donald Trump, AMLO acudió a la Casa Blanca para reunirse con él. 

Su visita fue aprovechada por el republicano para realizar un spot electoral y considerar un logro de Trump para la firma del T-MEC, y fue criticada por cercanos a Biden, como su ex asesor para América Latina, Juan S. González.

López Obrador felicitó al demócrata por su triunfo frente a Trump 40 días después de las elecciones en EU, a través de una carta en la que expresó su confianza en que su futuro homólogo asegure una relación bilateral que respete la soberanía y garantice la no intervención.

Aunque desde el 16 de diciembre Amlo anunció que el titular de la SEP, Esteban Moctezuma, será el próximo Embajador de México en Estados Unidos, tras la jubilación anticipada de Martha Bárcena, el nombramiento se dará luego de que asuma Biden, ya que esperan el beneplácito del nuevo gobierno estadounidense. 

Al día de hoy México no tiene Embajador, esperan a ver si les aceptan que sea Esteban Moctezuma, ¿cuánto hace que lo anunció? Y no le dan luz verde. 

Aunque desde el 16 de diciembre Amlo anunció que el titular de la SEP, Esteban Moctezuma, será el próximo Embajador de México en Estados Unidos, tras la jubilación anticipada de Martha Bárcena, habrá que esperar el beneplácito del nuevo gobierno estadounidense, una vez que asuma Biden. 

Y además, en aras de la “austeridad”, el Gobierno de Amlo desapareció de la estructura de la Cancillería la Subsecretaría para América del Norte, que hasta hace dos meses ocupaba Jesús Seade, quien participó en las negociaciones del T-MEC. 

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En diciembre, el Gobierno de AMLO abrió un nuevo frente de pelea con EU al promover una reforma a la Ley de Seguridad Nacional -aprobada en fast track por la mayoría de Morena- que restringe las tareas de los agentes antidrogas en México.

La modificación, que establece controles a la operación de agentes extranjeros, acota su inmunidad y los obliga a informar de sus actividades al Gobierno mexicano, fue cuestionada por especialistas, que advierten que afectará la relación bilateral, y hasta por William Barr, hasta hace unos días Fiscal General de EU.

Con la llegada de Biden a la Presidencia estadounidense también se esperan fricciones por los temas energéticos, ya que México busca un proteccionismo a Pemex y CFE, y están en riesgo las inversiones extranjeras. Además de que exigirán reglas laborales y ambientales del T-MEC que presionarán a México.

Mientras que la política energética de Amlo está enfocada en los combustibles fósiles, la de Biden apuesta por el cuidado del medio ambiente y pone al cambio climático como una de sus prioridades. 

Y para rematar el Presidente López pidió el lunes pasado que Julian Assange, cofundador de WikiLeaks, fuera indultado y le ofreció asilo político, un aparente desencuentro con la próxima Administración.

Y es que Assange -quien está detenido e Inglaterra- es requerido por la justicia de EU, en donde está acusado de espionaje y otros delitos, tras publicar en 2010 documentos militares y diplomáticos clasificados, por lo que enfrenta una serie de cargos. 

Estos son solo algunos de los temas que podrían impactar en la relación del Gobierno mexicano con la nueva Administración estadounidense.

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