Por Verónica Ayala

Nuevo León es sin duda uno de los estados de mayor interés para Morena en la elección del 2021, por su peso empresarial y porque por primera vez tienen posibilidad de llegar a gobernar un estado donde la izquierda nunca ha figurado.

En la contienda del próximo año, se elegirá Gobernador, 51 Ayuntamientos, 42 diputaciones locales -26 de mayoría y 16 de representación proporcional-, y 12 diputaciones federales.

Actualmente, el PRI y el PAN concentran casi el 63 por ciento de las Alcaldías del Estado y el 57 por ciento del Congreso local.

Aunque para muchos todo apuntaba a que la candidata a la Gubernatura fuera Tatiana Clouthier, por ser parte de la 4T y por su cercanía con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, la diputada federal anunció el 28 de octubre, tras reunirse con AMLO, que no competiría por la candidatura y seguiría trabajando desde lo nacional.

La realidad es que la ex coordinadora de campaña de López Obrador no figuraba en las encuestas de opinión al menos en un nivel competitivo, y al bajarse le despejó el camino a Clara Luz Flores, quien había estado negociando la candidatura con Morena y sus partidos aliados: PT, PVEM y Panal.

La Alcaldesa de Escobedo, quien militó durante 22 años en el PRI, al que renunció en febrero, es esposa de Abel Guerra, un polémico operador y líder tricolor. Hoy es puntera en las preferencias electorales, pero su eventual postulación ha generado rechazo por parte de distintos grupos al interior del partido. 

Para muestra está el zafarrancho que ocurrió el domingo, cuando militantes de Morena se manifestaron en contra de su candidatura y reventaron una reunión con consejeros que encabezaría en Monterrey el dirigente nacional Mario Delgado.

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¿Y la Oposición? Las negociaciones para una alianza entre PAN, PRI y PRD, también impulsada por la iniciativa privada, y entre PAN y Movimiento Ciudadano, no prosperaron. Los partidos no lograron dejar a un lado sus intereses y concretar acuerdos para frenar al partido oficial. Sólo el tricolor logró robarse de última hora al partido del sol azteca, con el que el blanquiazul buscaba aliarse.

Así arranca el proceso electoral en Nuevo León, con Morena dividido pero sin un bloque opositor fuerte, al menos en la boleta, que fragmentará el voto entre los candidatos que postulen por separado el PAN y MC, y la coalición PRI-PRD.

Si bien Nuevo León no es el reflejo de lo que sucederá en el resto en el País, sí representa un primer ejercicio, por ahora fallido, de oposición frente al Gobierno. Ahora faltan las definiciones en los otros 14 estados donde se elegirá Gobernador.

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