#AHÍVIENE Incierto el futuro energético

En cualquier momento el gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe anunciar el esperado plan nacional de infraestructura energética, y sólo hay dos cosas seguras: que se fortalecen los monopolios estatales y la incertidumbre de la participación privada en el sector.

El sector energético es el motor de toda economía. 

En México, representa el 4.9% del Producto Interno PIB, al tercer trimestre de 2019.

Y el 15% del sector industrial.

Hablamos de extracción de petróleo, gas, y generación, transmisión y distribución de electricidad.

En este año, un 20% de los ingresos del gobierno deberán provenir de este sector, ya sea como venta de bienes y servicios, o como impuestos a estos productos.

Pero sin estos insumos, la economía no podría operar con la eficiencia que hoy lo hace.

El país está a la expectativa del plan nacional de infraestructura energética en el que se esperan alrededor de 130 proyectos indispensables para la autosuficiencia energética y que se detonen inversiones que hagan competitivo al país y sustentable.

Además, todas estas obras apoyan la generación de empleo temporal y permanente.

Sólo en el sector eléctrico, se necesitan entre 87 mil millones y 170 mil millones de pesos anuales de inversión.

En almacenamiento y distribución de combustibles, hay más de 65 proyectos que requieren inversiones por 84 mil millones de pesos.

Y en gas natural, un solo proyecto, el del gasoducto centroamericano, podría requerir 5 mil millones dólares de llegar a concretarse.

Sin embargo, los expertos en el sector temen que el plan de infraestructura no incluya los mecanismos dispuestos por la reforma energética para que participe el capital privado, como las Rondas petroleras, contratos para farmouts, fracking o subastas eléctricas.

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Por ejemplo, en explotación petrolera se han suspendido las rondas para que privados, nacionales o extranjeros, exploren y exploten recursos petroleros, o se asocien con Pemex compartiendo todos los riesgos, financieros, geológicos y tecnológicos, conocidos como farmouts.

Mientras que las subastas eléctricas, donde particulares pueden vender su energía, no se reanudarán al menos hasta 2021, según la propia Sener.

Representantes del sector privado, como la Coparmex, afirman que sus representados están deseosos de invertir en múltiples proyectos, pero que requieren certidumbre.

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