Un superávit, pero de dudas

Según el Informe sobre las Finanzas Públicas y la Deuda Pública de la Secretaría de Hacienda, entre enero y octubre de 2019 el Gobierno registró un superávit primario de 296.5 mil millones de pesos.

Se entiende como superávit fiscal cuando ingresa más de lo que se gasta o se gasta menos de lo que ingresa, según se quiera ver.

El gobierno presume las dos cosas, que ha ahorrado y recaudado más.

Gastar menos que lo que se tiene se considera una virtud de riqueza, sin embargo, un análisis de Coparmex señala que…

El incremento de los ingresos que el Gobierno presume, de 1.6% en los primeros 10 meses del año, se debe al incremento de 31.6% en la recaudación del IEPS. Es decir, se debe principalmente a lo que pagaron los consumidores al comprar gasolinas, bebidas alcohólicas o tabaco, entre otros. En tanto, la recaudación por IVA cayó 3.2% y la de ISR, 1.2%, don impuestos que dependen de la actividad económica, que hasta ahora está estancada.

El gobierno no necesariamente ahorró, sino que dejó de invertir en 13.5% en obra pública, lo que frena la economía.

Por la débil recaudación, Hacienda usó 57.7% de recursos del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) en 2019, para mantener el superávit. Con este ritmo, este “guardadito” para emergencias presupuestarias se puede acabar en 2021 y orillar al Gobierno a aumentar la deuda o incrementar impuestos, advierte la Coparmex.

El superávit es resultado de un subejercicio de 155.3 mil millones de pesos. Es decir, no están usando los recursos para los que estaban destinados. Los ramos afectados son Comunicaciones y Transportes, Salud, Bienestar y Seguridad y Protección ciudadana. 

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