Ante arbitrariedades y malas decisiones de los gobernantes, alzar la voz y detonar la participación ciudadana dan resultados, así fue como se logró tirar la llamada  “Ley Bonilla” con la cual el gobernador de Baja California pretendía extender de 2 a 5 años su gobierno, y también se impidió el agandalle del Presidente para disponer del presupuesto a su antojo sin el aval del Congreso.

ANTE AGANDALLE VOZ CIUDADANA

Cuatro líderes exponen sobre la importancia y el peso que tiene la participación ciudadanía para corregir decisiones que afectan a la sociedad.

Gustavo de Hoyos, presidente nacional de Coparmex, asegura que la ciudadanía no debe no debe permanecer callada.

“Y mucho menos inmóviles ante las malas decisiones públicas. Participar no es una opción, es una obligación”, destacó.

Lázaro Ríos, consultor, convoca a seguir exigiendo para influir en la política pública.

“Tirar la Ley Bonilla y el agandalle por el presupuesto son ejemplos de que el rechazo ciudadano fuerte y amplificado es efectivo para detener las arbitrariedades de la 4T”, resaltó.

Edna Jaime, directora general de México Evalúa, afirma que “no hay manera más efectiva para proteger nuestros derechos que el que existan contrapesos al poder”.

Y agrega que en el caso de la Ley Bonilla y frenar las reformas al Presupuesto, los contrapesos se activaron; de esta manera “voces como la tuya y la mía se dejaron escuchar. Nuestra voz, sí cuenta” 

Gerardo Carrasco, director jurídico de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, destaca que la participación ciudadana ha logrado influir de manera positiva en la vida pública del país.

“Los protagonistas de la vida pública de México ya no son los políticos, somos los ciudadanos. Veo con agrado como cada vez más y mejor, la sociedad civil mexicana está despertando”, afirma.

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