Verónica Ayala

A un año del arranque de la Jornada Nacional de Sana Distancia, el Gobierno Federal ha dejado un camino de desaciertos ante el manejo de la pandemia por covid-19, que ha dejado en México cerca de 200 mil muertes y 2 millones de contagios.

El 23 de marzo, casi dos semanas después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al covid-19 como una pandemia, y días después de que se reportara la primera muerte en México, la Secretaría de Salud implementó una serie de medidas preventivas.

Entre ellas fue el distanciamiento social, lavado frecuente de manos, la suspensión de actividades no esenciales y clases; con ello dio inicio al confinamiento. 

Pero a la par, las autoridades daban discursos contradictorios a la población sobre el uso del cubre bocas, medida sugerida por la OMS. Varias veces minimizaron la pandemia y cantaron victoria respecto al control de la misma.

Incluso, Hugo López Gatell, Subsecretario de Salud y encargado de la pandemia en México, ha sido exhibido por no aplicar lo que predica en sus conferencias. 

La fallida estrategia en México, el país peor evaluado para estar durante la pandemia, ha dejado, hasta ahora, un saldo de cerca de 200 mil fallecidos, reconocidos oficialmente, y 2.1 millones de contagiados.

Las cifras oficiales distan mucho de la realidad. Según datos del Inegi, en base a certificados de defunción, la cifra real de muertes entre enero a agosto de 2020 es 45 por ciento mayor a la reportada por Salud.

La falta de claridad en el manejo de la pandemia alcanza la transparencia: el Gobierno Federal escondió por 5 años los contratos para la compra de vacunas y el acuerdo para adquirir dosis mediante el mecanismo Covax.

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Aunque aseguran que se han comprometido 234 millones de dosis para vacunar a 134 millones de mexicanos, se han aplicado menos de 5 millones de dosis en 3 meses.

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