Verónica Ayala

Con su actual titular, Rosario Piedra Ibarra, la Comisión Nacional de Derechos Humanos calla como momia ante las problemáticas de violaciones a las garantías individuales en el país, además de que su productividad ha disminuido.

Tras la llegada de Piedra Ibarra al frente del organismo, en noviembre del 2019, cayeron  las recomendaciones que se emiten por violaciones de derechos humanos en México.

El organismo tiene un papel ausente ante situaciones que siguen cimbrando a este País. 

Por ejemplo, no se ha pronunciado, sobre el aumento de la violencia contra las mujeres, a pesar de que los delitos han crecido y las víctimas de feminicidios alcanzaron el año pasado la mayor cifra de la que se tenga registro. 

La titular no se ha manifestado tampoco sobre casos polémicos como las acusaciones de violación y violación en contra de Félix Salgado Macedonio, quien busca la candidatura de Morena a la Gubernatura de Guerrero. Ni siquiera ha respaldado a las víctimas que lo denuncian.

Ha sido omisa ante las quejas por la falta de medicamentos, particularmente a niños con cáncer, lo que llevó incluso a sus padres a denunciarla en diciembre pasado ante la Fiscalía General de la República (FGR).

Tampoco se ha pronunciado sobre la creciente cifra de desaparecidos en el país, ni sobre la militarización en el México, donde el actual Gobierno ha asignado al Ejército a labores de seguridad y a un sinfín de tareas más.

Sobre la matanza de migrantes guatemaltecos, cuyos cuerpos fueron encontrados calcinados el 22 de enero en Camargo, Tamaulipas; y que la ONU comparó con la masacre de San Fernando, se limitaron a informar en un comunicado que investigarían los hechos.

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