Sharenii Guzmán

A ocho meses del cambio de diseño del espacio aéreo del Valle de México, realizado por Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), hay cuestionamientos. 

De manera improvisada se rediseñó para que pudieran interactuar los aeropuertos de la Ciudad, Santa Lucía y Toluca. 

Durante 40 años las llegadas y salidas del AICM se realizaban por el norte; donde hay un espacio libre de obstáculos. 

Se abrió el sur para liberar Santa Lucía, pero los aviones  pasan cerca de montañas y volcanes como la zona serrana del poniente. 

La especialista en seguridad aérea, primera mujer controlador de Tránsito Aéreo en México con 27 años de experiencia, María Larriva Sahd, advierte del riesgo que implicarían las operaciones simultáneas con este rediseño. 

“La integración con Santa Lucía y el AICM en forma simultánea no es posible, hay estudios que lo respaldan, lo que tendríamos que hacer es una operación condicionada donde se demore el tráfico de un aeropuerto para atender al otro”, aseguró en entrevista con DICES. 

Desde marzo aumentaron las demoras, desviaciones y el caos aéreo, señala la asesora en los accidentes de Juan Camilo Mouriño y Blake Mora.  

También incrementaron los incidentes en la navegación con ello la posibilidad latente de un accidente mayor.

El capitán piloto aviador con 40 años de experiencia, Jaime del Río refiere que se incumplen las distancias con los obstáculos. “Están volando totalmente fuera del margen de seguridad por los volcanes”.

Además, a cuatro meses de entrar en operación el Aeropuerto de Santa Lucía, el Gobierno carece de certificación para la operación simultánea, así como los documentos 9613, 9882 y 8168 (para evitar rutas con orografía), los Lineamientos de la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) y el estudio del impacto ambiental.

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Al final los usuarios y millones de ciudadanos asentados en superficie son los amolados, como siempre.

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