El Presidente Andrés Manuel López Obrador polariza y divide, ya lo hizo con los mexicanos, ahora con los gobernadores: por un lado están los 10 de distintos partidos que exigen justicia fiscal, por otro los 7 incondicionales de Morena y en otro bando los 15 del PAN y PRI que nadan de muertito.

En el primer bloque, de la llamada Alianza Federalista, están  los mandatarios de Jalisco (MC), Michoacán (PRD), Nuevo León (Independiente), los estados panistas de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Guanajuato y Tamaulipas, así como los priistas de Coahuila y Colima.

En estas 10 entidades vive el 31.6 por ciento de los mexicanos.

Los siete estados morenistas, incondicionales al Presidente y donde reside el 29 por ciento de la población nacional, son Baja California, Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz, Puebla y Ciudad de México.

El resto de los 15 gobernadores, integrados en la Conago, son los panistas de Baja California Sur, Nayarit, Quintana Roo, Yucatán y    Querétaro, así como los priistas de Campeche, Guerrero, Hidalgo, Edomex, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Zacatecas y San Luis Potosí.

Ahí radica el 39.4 por ciento de los mexicanos.

El país en vilo, en medio de una crisis económica, emergencia sanitaria y además el Presidente confrontado con un tercio de los gobernadores.

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