La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha brillado por su ausencia. En los casos en donde ha sido necesaria su injerencia, Rosario Piedra se ha mantenido callada.

A principios de mayo, un grupo de policías detuvo y golpeó a Giovanni López por, supuestamente, no traer cubrebocas. Esta agresión provocó la muerte del joven de 30 años.

Por ello, la Comisión de Derechos Humanos del estado fustigó el ataque y señaló a los policías como responsables. Por ello, en Jalisco y en la Ciudad de México se realizaron manifestaciones para reprochar el abuso de la fuerza pública. Sin embargo, la CNDH no dijo nada.

“Lo que hasta ahorita hemos investigado es que murió a manos de quienes debían haber estado protegiendo su integridad física y su vida”, dijo Eduardo Sosa, primer visitador de la Comisión Estatal.

Algo semejante sucedió en la CDMX, donde policías capitalinos agredieron a patadas a una joven de 16 años durante la marcha del 5 de junio.

El mismo silencio se dio con el informe que dio a conocer Artículo 19, en el cual se registra que durante el primer año de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador se documentaron agresiones a 609 periodistas. Esto representa casi el doble al primer año de administración de Enrique Peña Nieto.

Lo que sí ha hecho Rosario Ibarra es tratar de modificar la ley federal para cambiarle el nombre y las funciones a la CNDH. Propuso que se cree la “Procuraduría de Pobres”

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