Pilar Sanchez

En 2019 el Presidente López impulsó una reforma que amplió los delitos que requieren prisión preventiva automática, a pesar de que a nivel internacional este mecanismo ha sido señalado por violar los derechos humanos. 

Las más afectadas han sido las mujeres, pues hoy en día hay más mujeres en prisión bajo este mecanismo que con sentencia.  En proporción, las mujeres que se encuentran en prisión bajo prisión preventiva o sin sentencia asciende al 50.2% del total, mientras que en el caso de los hombres, este porcentaje es del 40.3%.

A pesar de ser a quienes más afectó la prisión preventiva, las mujeres también son liberadas sin que se les haya comprobado un delito. En comparación, 4 de cada 10 hombres que salen de prisión fueron condenados; en el caso de las mujeres, solo 2 de cada 10 salen condenadas, las otras 8 fueron absueltas, liberadas sin más u optaron por soluciones alternativas. 

Desde abril de 2019 hasta agosto de 2021, el número de mujeres condenadas aumentó apenas 2.4%. Sin embargo, las mujeres encerradas y sin condena aumentaron en un 37%. De toda la población penitenciaria, el aumento fue de 21.5%. y el descenso en las sentencias fue de 2.3%. 

Esto significa que las mujeres son encarceladas mientras son absueltas, en su mayoría. Esto provoca que pasen tiempo tras las rejas y salgan sin un plan para su reinserción. Es decir, el daño que provoca la prisión preventiva continúa a pesar de la liberación. 

De acuerdo con la CNDH, hasta el 26.5% de los centros penitenciarios estatales presentan deficiencias en la atención a las mujeres y/o menores que viven con ellas. 

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El objetivo de la prisión debe ser la reinserción social, sin embargo, de acuerdo con la CNDH, hay deficiencias en este rubro. De acuerdo con la recomendación general 44/2021, “existen carencias para atender las necesidades específicas y de higiene de las mujeres”, “no cuentan con iguales oportunidades que los varones”. 

En el campo laboral se detectó que las actividades laborales a las que se dedican las mujeres son aún más escasas que las que se organizan para los hombres. Es una queja común que las actividades laborales son insuficientes y muchas veces no son remuneradas. De las 18 mil 635 personas privadas de la libertad que reciben un salario a cuenta de terceros, sólo mil 273 son mujeres.  Por otra parte, de las 43 mil 930 personas que trabajan, pero no reciben un sueldo, mil 744 son mujeres. Sobre el autoempleo, solo 2 mil 676 mujeres lo ejercen de un total de 93 mil 217 personas. 

La prisión preventiva fue aumentada por este gobierno y mientras la inseguridad continúa azotando a las y los mexicanos, son las mujeres quienes llevan las de perder.

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