Sharenii Guzmán 

Mientras el mundo gira hacia la dirección de energías limpias, respeto a derechos humanos y libre mercado, el Gobierno de México va en sentido contrario y se acerca más a una visión populista, retrógrada y cerrada de la política exterior.

Pese a la reunión con el presidente de Estado Unidos, Joe Biden y el primer ministro, Justin Trudeau, la posición de nuestro país en asuntos internacionales ha sido de apoyo a gobiernos autoritarios. 

En varias ocasiones ha mostrado su amistad de muchas formas a Cuba y Venezuela. Con el silencio ante acciones represivas como es el caso reciente del fraude electoral y represión en Nicaragua o de la violencia en contra de manifestantes en Cuba. 

O con el contrato millonario para doctores cubanos. El 27 de abril de 2020 llegaron a México 800 trabajadores de la salud para apoyar en la atención de la pandemia por Covid-19, sin embargo, no tenían experiencia. Los gobiernos Federal, de la CDMX y de Veracruz suscribieron los acuerdos. 

Incluso les ha abierto las puertas, la última vez fue cuando invitaron a los mandatarios Nicolás Maduro de Venezuela y Miguel Díaz Canel de Cuba a la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) el 19 de septiembre de 2021.

Además, a Andrés López no le interesan los foros internacionales. A finales de octubre se realizó la cumbre del G-20. El Presidente mexicano fue el único que no asistió ni siquiera de manera online. En tres años solo ha salido del país en tres veces y ha sido a Estados Unidos. 

No respeta acuerdos ni tratados…más de una vez los ha roto como cuando recibió a Evo Morales. Tampoco ha cumplido compromisos del Acuerdo de Paris como la disminución de los gases de efecto invernadero. 

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En asuntos migratorios ha sido cuestionado por el trato a centroamericanos. Desde que inició a gestión de la 4T se han registrado detenciones arbitrarias, persecuciones y deportaciones.

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