Ismael García

La Reforma Eléctrica que quiere el Presidente López Obrador perfila un megaboquete millonario a las finanzas del país.

Expertos alertan del riesgo financiero de darle a la CFE el monopolio, cancelar contratos y marginar a la IP de la industria.

Y todo… a costa del dinero de todos los mexicanos.

Primero. El costo para producir energía sará mucho más caro; el Centro Coordinador Empresarial estima que será de 62 mil 100 millones de pesos cada año.

Despachar al último las energías limpias aumentaría los costos a 2,750 millones de dólares al año, de acuerdo con la organización México Evalúa.

El Gobierno anticipa subsidios a las tarifas eléctricas por 73 mil millones de pesos sólo para el próximo año.

Indemnizar a los particulares por cancelar los contratos, será la mayor carga al erario. Citibamanex, considera que sería del orden de los 85 mil millones de dólares.

Aún así, el titular de la empresa de todos los mexicanos, Manuel Bartlett, defiende el proyecto estatizador y amaga con que no se compensará a los particulares.

“Ser van a cancelar (los contratos) y no (se va a indemnizar); se acabaron”, dijo en conferencia de prensa el pasado 15 de octubre.

El plan de la 4T ocasionará que no haya capital privado, extranjero y nacional, para invertir en México por el orden de los 45 mil millones de dólares, de acuerdo con Wall Street Journal.

Con lo cual frena el progreso del país.

«No sólo crearía un mercado eléctrico más costoso que aumentaría la necesidad de subsidios; también impediría el progreso de México hacia el logro de sus objetivos de energía limpia», consideró la calificadora Moody’s Investor Service el pasado 6 de octubre.

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Aun con todo en contra, López Obrador se aferra a estatizar la industria eléctrica con fines ideológicos, no para el desarrollo del país.

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