En el año de la pandemia los dos picos registrados por altos niveles casos de COVID19 han causado el 67% de los decesos; por Semana Santa se prevé una tercera ola y aún así las autoridades no intensifican las medidas de contención contra el virus.

La primera ocurrió en los meses de junio, julio y agosto, en el contexto de las vacaciones de verano del año pasado.

El más letal fue Julio con 18 mil 919 decesos. Entre los tres meses se registraron 54 mil 3247 defunciones, que representan el 27% del total acumulado hasta el 29 de marzo.

La segunda ola se registró en las fiestas decembrinas y de año nuevo; el de mayor luto fue enero, con 32 mil 729 defunciones.

Entre diciembre y febrero las víctimas mortales sumaron 79 mil 211 personas, lo que representa el 40% de toda la pandemia del total de casos ocurridos en toda la pandemia.

Ahora, expertos estiman que durante las vacaciones de Semana Santa, con medidas sanitarias más relajadas, podrían repuntar de nueva cuenta los contagios y decesos.

En el mundo otros países han puesto como centro de la estrategia detener la propagación de contagios, como por ejemplo ampliar la aplicación de pruebas COVID, intensificar el rastreo de contactos y aislamiento, decretar el uso intensivo y obligatorio de cubrebocas, así como vacunación masiva.

Y mientras, en el país el saldo de la pandemia deja un triste panorama que incluye 321 mil muertos (como subregistro), que el 25% de las pruebas resultan positivas, el 9% de contagiados pierden la vida y a la fecha apenas el 6% de la población ha sido vacunada.

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El Gobierno federal sólo creó un decálogo de buenos deseos y recomendaciones a la población.

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