Cada vez que reviso mis escritos anteriores me espanta la cantidad de reclamos que no han cambiado desde diciembre de 2018.

Vemos una economía en retroceso, autoritarismo, violencia, falta de medicamentos y muchas mentiras.

Con unos pocos cambios en la noticia de moda Andrés nos muestra que no se pueden enseñar trucos nuevos a un perro viejo y menos cuando sus intereses nunca han sido solucionar problemas, sino obtener todos esos privilegios que él ambicionó desde su tiempo en el PRI.

El mundo ha cambiado en 40 años, pero ha cambiado más en los últimos tres por la llegada del COVID y López quiere seguirlo viendo como su vaca para ordeña personal, como la puerta a todo lo que él siempre quiso y le fue negado.

Debemos empezar por analizar que su campaña tuvo muy pocas propuestas mal planteadas o irrealizables, que sus libros son colecciones de fantasías y falacias sin sustento práctico, pero lo que sí tuvo fueron muchos reclamos, ataques e insultos.

Su campaña siempre se recargó en lo malo de otros, no en la posibilidad de mejorar y por eso en la práctica no llegó con un plan a la Presidencia, sólo con denostaciones y muchos chivos expiatorios.

¿Ya sacó a esos parásitos de gobierno como prometió?

Claro que no, los políticos son los mismos, los más oportunistas se cambiaron de bando con él, los aferrados siguen mordisqueando su hueso y los que estaban en el sistema ahora son opositores, pero son los mismos.

La única diferencia es quién roba más ahora y quién está en la orilla codiciando lo que se roban, como él padeció por décadas.

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La transformación es una mentira más para hacer creer que son diferentes; pero en sí, sólo son otros haciendo más de lo mismo y, de hecho, haciendo mucho más de lo peor.

Una cosa era cierta, muchos integrantes de los gobiernos anteriores sólo buscaban su beneficio y ahora él también lo hace.

Reencarna todos los vicios sin ninguna solución.

¿Estábamos bien? Jamás; ¿estábamos mejor? Cada vez es más obvio.

Es por esto que Andrés no tiene soluciones ni nunca las tendrá, llegó a robar y eso hace, la caída del país de hecho le sirve para ello. No quiere solucionar problemas, deja claro que obtiene más del desastre que ocasiona al revolver el río.

Anaya lo dijo en ese memorable debate de 2018, “No entiendes al mundo Andrés” no son viejas tus ideas, tú eres viejo.

A medio camino los reclamos son los mismos porque los problemas son los mismos, las soluciones no son viejas, son inexistentes, sólo son parches cosméticos hechos para que la gente voltee momentáneamente, se desvié y eventualmente no pase nada.

Ya se le acabaron los enemigos, las excusas y los pretextos, ya repasó las mentiras y las falacias y aún así no cambiará porque tiene demasiado miedo de cambiar la fórmula que lo llevó al poder. Pero lo más importante que Andrés sigue sin entender es que ser buen candidato no te hace buen gobernante y siempre ha creído que la imagen que él alimentó puede ser lo que la gente quería en un candidato, pero no en un gobierno.

#OPINAenDICES