La semana pasada recibimos en el Congreso de la Unión la iniciativa de reforma constitucional en materia energética. Nadie en su sano juicio podría oponerse a una reforma constitucional que permita que las tarifas de luz bajen. Pero la reforma enviada por el presidente de la República no viene en este sentido, aclara Xóchitl Gálvez. 

La senadora advierte que el sentido es que se recupere el monopolio de la CFE, que sea el único que pueda vender electricidad. Prácticamente reducir al mínimo la participación privada ya que el responsable de despachar la energía sería el cenace que regresaría a la CFE. 

Gálvez cuestiona: “¿cuál energía creen que va a despachar primero? Pues la de CFE que además de cara es sucia y por supuesto que va a empezar a faltar la electricidad.”

“Esta reforma constitucional no es la más adecuada, primero apuesta a los combustibles fósiles. Vamos a contaminar cada vez más siendo que el planeta lo que necesita es que dejemos de quemar combustibles fósiles”.  

“Segundo, no hay los recursos económicos para que la CFE invierta en nuevas plantas de generación, ya sean con gas natural o renovables. Vendrán una serie de demandas internacionales por qué se pretende que esta reforma sea retroactiva por lo tanto México va a tener que pagarle a las empresas que confiaron e invirtieron en nuestro país y por supuesto no habrá dinero para hacer nuevas plantas, por lo tanto de una vez les digo que mi voto será en contra”, concluye.

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