Lejos han quedado aquellos momentos en que Andres Manuel López Obrador como opositor era crítico de la banalidad de Enrique Peña Nieto quien se retrataba jugando en campos de golf. Hoy tenemos al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos que se placea en estadios de beisbol enseñándonos cómo aún batea algunas de las bolas que se le envían, pero por otro lado, deja sin atender las bolas que de verdad debería de estar bateando desde la presidencia.

Tenemos por un lado la violencia imparable. Mientras el señor jugaba beisbol, en Guanajuato hubo la ejecución de una familia que acudía al velorio de alguien que previamente había sido ejecutado. 

Tenemos a la pandemia en su peor momento, pues mientras Andrés Manuel López Obrador nos enseñaba cómo se mueve en su deporte favorito, teníamos en México el nivel más alto de contagio registrado y el nivel más alto de decesos desde que comenzó la crisis del COVID-19 donde por cierto ya rebasamos los 81 mil muertos


Tenemos también la economía a la baja, sin crecimiento económico. Y al partido en el poder, buscando cancelar los fideicomisosincluido el FONDEN al momento en que en la península de Yucatán entra un huracán que puede dañar la vida de los mexicanos. Esto es lo que ocurre en el país mientras el Presidente se pone a jugar su deporte favorito. A muchos nos tiene hartos, y ¿tú qué dices?

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