Morena pretende ser la resurrección del partido de estado. A la vieja usanza del priismo quieren ser un partido que domine el espectro político como lo hiciera el revolucionario institucional por casi 70 años. Sin embargo, no cuentan con la disciplina del PRI y los conflictos internos ya los están metiendo en severas crisis

Primero, no lograron renovar su dirección en tiempo y forma, ni siquiera se ponen de acuerdo en cuál es el verdadero padrón de afiliados. Tuvo que intervenir la autoridad electoral para imponerles una dirección transitoria que tampoco fue capaz de convocar a elecciones. Y ahora de nuevo con la intervención de la autoridad electoral, Morena va a renovar su proceso en donde más de 70 personas compiten por el cargo de dirigente y secretaria general. 

Entre ellos se están despedazando, las acusaciones no son pocas a Mario Delgado lo acusan de ser alfil de Marcelo Ebrard y de ocupar su posición en la cámara para promoverse.

A Yeidckol Polevnsky de un desvío de recursos cuando fue encargada de la presidencia del partido.

A Gibrán Ramírez de un manejo inapropiado de recursos en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social desde donde dicen ha apuntalado su campaña

A Porfirio Muñoz Ledo de haber transitado por todos los partidos y este a su vez amenaza con expulsar a Marcelo Ebrard por promover a Mario Delgado en caso de llegar a la presidencia del partido.

Lo único que queda claro es que es un cochinero donde al parecer sólo en este caso todos tienen razón.

#TúQuéDices?