El objetivo de rostizar a los partidos de oposición por parte de la llamada Cuarta Transformación va por muy buen camino y a punto de turrón, considera Lázaro Ríos.

El consultor sostiene que no importa que cueste 500 millones de pesos de los mexicanos y que, para lograr un buen quemón a los contrarios, el gobierno promueva una consulta “completamente balín”.

“Mucho se ha hablado de que ese teatro del 1 de agosto es tramposo, caro e innecesario dado que procurar e impartir justicia no se pregunta. Se ejecuta. Si los expresidentes tiene algo que enfrentar ante la ley, pues que se le acuse, juzgue y castigue o exonere”, afirma, y reta. “Atórenle, los ciudadanos queremos justicia”

Ríos agrega que, en el fondo, ese no es el tema para la 4T.

Sino que el asunto es asociar, remarcar, dejar claro que las máximas figuras del PAN y del PRI fueron corruptos y representan la suciedad de la política de esos partidos.

Sin embargo, “suena muy simple armar esta narrativa -pues no es así- pero con la inteligencia maquiavélica de AMLO ahora, bajo el amparo de la ley, organizado por el INE, y con 317 mil spots impulsando esto, el quemón de los partidos de oposición va viento en popa”, explica.

Ríos considera que la consulta no llegará a ser vinculante, que ganará el a la pregunta súper ambigua y con ello AMLO hará mil historias sobre su proeza y mantendrá el pacto de inmunidad con Peña.

“Al final se van a quemar 500 millones de pesos de nosotros los mexicanos y AMLO sí quemará aún más al PRI y al PAN”, afirma.

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