Chile deja muchas lecciones para México y para el mundo, sostiene Manuel Díaz.

El empresario y columnista explica que en una segunda vuelta electoral, ganó Gabriel Boric, un joven de 35 años que hizo trabajo de base, surgido de los movimientos sociales y que entregó una propuesta alterna que le daba continuidad a todo el descontento que había en su país.

“Boric se fue contra un ultra conservador, un derechista del tipo de Andrés Manuel López Obrador que cree en el militarismo, que no cree en los derechos de la comunidad gay, que no cree en la naturaleza y que desestima la ciencia, muy parecido a lo que vivimos aquí en México. Tampoco cree en las instituciones y cree en una sola persona para decidir”, detalla.

De acuerdo con Díaz, los chilenos dijeron no, no caer en un juego polarizador entre derechas e izquierda que ya ha sido reemplazadas por instituciones, de lo contrario llegan populistas como Trump, Bolsonaro o López Obrador.

“Chile nos dio también una lección al mundo muy importante: que ningún opositor, por decirse opositor, tiene nuestro voto ganado. Mientras llegue alguien que sepa acercarse a posturas y hacer y crear puentes, conseguir esos consensos tan importantes y darle continuidad a las cosas que sí funcionan sin destruir las instituciones democráticas, debe tener nuestro voto y debemos apoyarlo”, expone.

El empresario considera que los resultados en Chile han significado un gran día para el mundo y mostró que, quien se acerca al centro tiene posibilidades de ganar, que no hay derecha e izquierda y que no podemos caer en falsas etiquetas.

“Tenemos que caer en resultados, en propuestas, instituciones, contrapesos y estados de derecho. Eso debemos aspirar en México; para que no pueda llegar cualquier político moderado y no tengamos estos totalitarismos que estamos viéndolos en una versión moderna muy distorsionados, pero nada productivos”, concluye Díaz.