Tal vez la pregunta más seria que debemos hacernos hoy es ¿para qué fue la consulta?

Aunque se gastó millones en publicidad, carteles, perifoneo, espectaculares, ciber acarreo y demás para hacer creer que la consulta facultaría al gobierno para realizar el juicio a los expresidentes, la verdad es que no serviría para ello.

Los expresidentes no tienen fuero y aunque muchos de sus presuntos crímenes pueden haber prescrito, seguramente puede haber puntos en que se les pudieran imputar cargos si se tuvieran las pruebas de ello.

¿Puede alguien impedir que Morena o cualquier en gobierno integre “comisiones para investigar? Tampoco.

Lo cierto es que la consulta no tenía nada que ver con lo que se publicó y todo que ver con el acto en sí.

Lo primero que hay que entender con ejercicios como este es dejar claro que dentro de las motivaciones de López el bienestar de los mexicanos no es una prioridad, la falsa dicotomía en que la pregunta más o menos planteaba la opinión de los mexicanos para investigar a los gobiernos anteriores por ilícitos es completamente irrelevante, lo que se buscaba con esto era un carísimo acto de manipulación y medición de apoyo.

Andrés quería medir sus poderes de manipulación política.

Me es imposible saber qué pasaba por la mente del mandatario cuando ordenó la ejecución de este evento y más aún cuando rompió la ley al promoverlo de manera intensiva, así como cuando decidió utilizar tanto tiempo, esfuerzo y dinero en promover su participación.

Eso sin considerar el gasto de la misma consulta.

López tiene urgencia de medir el verdadero apoyo que tiene, es determinante para él hacer una relación directa entre aprobación y legitimidad.

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Su autocrático modo de gobierno requiere de un apoyo popular incondicional para poder pasar por encima de la gente y de las leyes, cosa que no tiene, posiblemente nunca lo ha tenido, pero le urge hacer creer que sí.

Con sus consultas a mano alzada y mesas puestas a modo logró justificar la cancelación del aeropuerto y de la planta de Constellation Brands; sin embargo, el resultado jamás le importó ya que lo haría de cualquier modo, sólo la imagen en que simula participación.

Los temas de trascendencia para él jamás serán puestos a discusión ni siquiera por su gente más cercana.

Pero hoy, con las reglas de participación claras, el verdadero apoyo de su gestión queda en entredicho. Cuando las cosas se hacen de acuerdo con los reglamentos, López se queda muy corto.

Ya lo hemos dicho, ya no son 30 millones, aún en este ejercicio hubo acarreo y apenas llegaron a 7, lo que deja pensando en qué alianzas hará para defender su hueso y partido en los años venideros.

López no tiene, y es posible que nunca haya tenido, el respaldo popular del que siempre ha presumido y eso es lo que realmente le preocupa ya que sin ello no tiene nada.

#OPINAenDICES