El periodismo está para vigilar al poder, no para aplaudirlo. El periodismo que aplaude al poder se convierte en propaganda. Desafortunadamente estamos viviendo tiempos en que se pretende regresar a la imposición de la propaganda, vendiéndonosla a los ciudadanos como si fuera periodismo.

 Hemos podido observar en los últimos tiempos cómo se empoderan las voces desde el periodismo que ha permitido denunciar abusos del poder público. Conocimos por ejemplo gracias a una investigación periodística los excesos de la casa blanca de Enrique Peña Nieto, los excesos de las compras al inicio del sexenio de Vicente Fox Quesada, o el incremento en el número de muertos de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón.

Como esos ejemplos, hoy pudimos ver al hermano del presidente de la república embolsándose fajos de dinero para la campaña presidencial y para apoyar a su movimiento y sin embargo, a diferencia de los otros casos en lugar de que los sancionados sean los corruptos, con un cinismo tremendo, hoy acude Pío López obrador a demandar a Carlos Loret de Mola pretendiendo meterlo incluso hasta por 12 años a la cárcel: su delito, haber exhibido un video donde a todas luces se comete un acto de corrupción. Permitirlo, es ponerle un bozal al periodismo y es callar la voz de la sociedad. O ¿tú qué dices?