La deficiente atención del gobierno para afrontar los incendios forestales deja ver el desdén de las autoridades hacia la protección de los bosques y una ineficaz estrategia ambiental, expresa David Brondo.

El periodista y consultor refiere que mientras los incendios devoran los bosques de Coahuila y Nuevo León, la prensa da cuenta de camiones, equipados con cisternas de gran capacidad, varados en los patios de las delegaciones federales de la Secretaría de Agricultura, la Comisión nacional Forestal y la Conagua en Saltillo.

La imagen de abandono de esas unidades que llevan estampada la leyenda “Atención de emergencias”, agrega, son el vivo reflejo de un gobierno despreocupado por los recursos forestales de la nación.

“Los daños de los incendios en la Serra Madre Oriental son incuantificables.

Mientras el gobierno gasta miles de millones en destruir un aeropuerto, construir una refinería inviable o en un Tren Maya de destino incierto, de un día a otro perdemos, por falta de apoyos oficiales, lo más valioso: nuestros bosques”, reflexiona.

Brondo refiere que en aras de una austeridad “que linda en la estupidez”, la respuesta de la burocracia y los legisladores de Morena ha sido mantener a raya a la Conabio, la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, la Conagua, la Conafor y la Semarnat.

Y cuestiona sobre ¿qué se puede esperar de un gobierno que en un plumazo desaparece el Fonden? La reforestación de la Sierra Madre durará, quizá, un siglo, pero el gobierno del Presidente López Obrador le interesa más afrontar y acosar a los colectivos feministas, a la prensa, a los jueces, a los críticos y a los inversionistas.

“No hay interés por una planeación ambiental estratégica; sucede que las políticas forestales no dan votos, son de largo plazo y requieren de recursos que las burocracias chatas y los políticos miopes prefieren canalizar a sus clientelas electorales con una visión cortoplacista que espanta”, agrega.

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Brondo afirma que urge revisar las políticas ambientales, pues los bosques y las próximas generaciones lo valen y no hay nada más caro que perder, por mera necedad, nuestros recursos naturales.