Los que monitoreamos la red vivimos la semana pasada varios efectos que no son nuevos, pero notan un tono de desesperación.

Hemos visto al presidente cambiar casi todos los días de discurso buscando encuadrar su mensaje en los elementos más inflamatorios y dantescos.

Pasó de comentar “casualmente” sobre una reelección, a hablar sobre una inútil pero desmedida popularidad, sobre disculpas a los chinos y hasta el avión salió a relucir.

Sin embargo, lo que más atención logró acaparar fue la supuesta orden de aprehensión contra el gobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca.

El asunto está ya en una situación compleja, se habla de instancias, constitucionalidad, de justicia y de legalidad; sin embargo, de lo que no se quiere hablar es de la manera en que se usa esto para manipular la atención.

No entraré en detalles sobre la inocencia o culpabilidad del gobernador, tampoco en la falta de proceso o el manejo autocrático de las instancias, ya habrá otros momentos para ello. Así como pasó con Lozoya, el huachicol, Cienfuegos y demás, esta noticia también pasará y con un resultado u otro tendrá una repercusión mucho menor de lo que nos quieren hacer creer.

El problema es que este gobierno cae en todos los indicadores, pero es excelso en la producción de atole y cortinas de humo.

Sin embargo, la ciudadanía cada vez hace menos caso de estos  elementos, lo que nos trae el efecto positivo para los que empiezan a enfocar el discurso, pero trae consigo también el peligro de la apatía política.

El humo no necesariamente proviene de una noticia falsa, este puede llegar de una verdadera aderezada de tal manera para crear un escándalo y es tal la desesperación de Andrés por inculcar este nuevo status quo de infodemia proveniente de Palacio que el enfoque de los bots de la semana pasada se basó no sólo en aseverar la culpabilidad de Cabeza de Vaca, sino también en hacer que la gente no la tildara de “cortina de humo”.

Te recomendamos leer esto:  Perdidos en el despacio

Ya nadie cree las palabras de Andrés, ni hoy ni cuando “se enfermó de COVID” por dar un ejemplo, pero el efecto que está creando es igual de preocupante.

A dos semanas de las elecciones Andrés sabe que perderá, por lo que pone la carne en el asador del abstencionismo y un supuesto “fraude”.

La desesperación existe, pero el oportunismo es la característica principal del Ejecutivo, quien quiso desestimar los resultados de Coahuila e Hidalgo del año pasado y la carta que jugó fue desestimar el resultado basado en la poca participación, pero se llevó un susto al ver que la participación había sido al menos 10 puntos mayor a la estimada.

No es probable que busque esta apatía de manera intencional, pero les puedo asegurar que si lo dejamos él la usará a su favor.

El humo de las cortinas no sólo sirve para ocultar, también para cegar y sofocar. No importa cuántas noticias falsas lance, ni que no tenga seguro cuál será el efecto, les puedo asegurar que si no votamos de manera determinante él encontrará la manera de usarlo a su favor o de victimizarse.

#OPINAENDICES