En la lógica de un presidente que al llegar a los dos años y nueve meses asegura haber cumplido prácticamente todos los compromisos de su sexenio, lo único que le queda es preparar su sucesión. A López Obrador no le gusta gobernar ni le gusta la gestión pública por eso ya da por concluido su sexenio. Lo suyo es la campaña, el mitin, la propaganda y ya dió la baraja de sus posibles sucesores, señala David Brondo 

El periodista y consultor opina que las dos cartas fuertes para el 2024 son Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, los dos son los punteros en las encuestas de los últimos días, sin embargo, ni la Jefa de Gobierno de la CDMX  ni el canciller son López Obrador, no tienen ni remotamente la popularidad que tenía el Presidente cuando andaba en campaña. 

“De acuerdo a la última encuesta de Reforma, Sheinbaum cuenta con el 26% de las preferencias y Ebrard con el 23, los siguen dos políticos de oposición: Margarita Zavala con 17% y Ricardo Anaya con 15%. Zavala y Anaya no son ni mucho menos los perfiles idóneos para una contienda, ambos son percibidos como cartuchos quemados, sin embargo el hecho de que respiren en las encuestas significa que no todo está perdido para la oposición” señala David Brondo. 

“Si en su conjunto los opositores logran hacer un frente común podrían aspirar a dar la pelea en el 2024. Si dejan de lado sus luchas internas, depuran sus filas y toman distancias con sus dirigentes más cuestionables, tendrán posibilidades. Es hora de fijar agendas de trabajo y precisar compromisos que hagan la diferencia. Construir una candidatura cuesta meses, años y hasta lustros. Si la oposición va a dar la batalla es hora de definir ese perfil, diseñar alianzas estratégicas y sumar grupos de la sociedad civil “, atiza el consultor. 

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Brondo concluye: “Sheinbaum y Ebrard no son infalibles, cargan pasivos propios reveses electorales y errores de gestión, señaladamente la negligencia que terminó con la tragedia de la línea 12 del metro. Cargan sí, con los activos del presidente pero también con sus enormes pasivos, su desgaste y el creciente desencanto de la clase media con su gobierno. La oposición tiene la palabra, veremos si es capaz de competir”.

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