El Presidente López Obrador ha inaugurado una nueva etapa en la comunicación o en la calumnia institucional de su discurso político con el Quién es quién en las mentiras, señala Oswaldo Ríos. 

El analista en asuntos políticos señala que el Presidente “lo presume como un diálogo circular y una contribución a ensanchar el debate público, lo cual es completamente falso por varias razones

“Ese ejercicio, en primer lugar, es faccioso porque emite al principal productor de mentiras en este país: el propio presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, quien según la Consulta Spin, ha mentido en tres años 56 mil ocasiones, 88 afirmaciones falsas cada día.

“Por otra parte, el ejercicio es profundamente abusivo porque no es equilibrado ni se presenta entre pares el debate público. El presidente usa el aparato, el poder del estado y recursos públicos para denostar y calificar a quien no tiene derecho de réplica. Derecho de réplica que reclama el presidente para sí cuando él no tiene esa potestad, pues el derecho de réplica es exclusivo de los ciudadanos y no del poder público”

Finalmente, señala Ríos que el ejercicio es perverso pues distrae de los temas verdaderamente relevantes usando exabruptos verbales, insultos pseudo ingeniosos y arteros ataques en contra de sus adversarios políticos. El ejemplo más claro es que una vez que pasó el huracán Grace por el sureste del país, el Presidente no le dedicó ni media palabra a los deudos, a quienes perdieron la vida y a quienes perdieron su patrimonio. 

“Ese silencio lo dice todo: para el presidente López Obrador gobernar es usar el poder para perseguir, para intimidar, para calumniar para difamar y para descalificar a quienes se atreven a cuestionarlo como gobernadores. En el quién es quién en las mentiras, el presidente López Obrador es el rey” concluye. 

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