La Comisión Nacional de Derechos Humanos, está tomada y no me refiero a la movilización de protesta en las oficinas del centro histórico de la Ciudad de México. La verdadera toma de la CNDH, el problema primigenio del cual se derivan todos los demás fue la toma que hicieron los senadores en noviembre del año pasado en que violando la normatividad, la legalidad y de manera golpista impusieron a Rosario Piedra sin cumplir los requisitos y sin el consenso requerido al frente de un órgano autónomo que ha sido pilar de la construcción democrática de la era moderna de México.

Así Rosario Piedra llegó a la CNDH no a servir a las víctimas, sino a servir al partido en el que militaba y al poder que la puso en ese lugar. Así desde su llegada desconoció que en este sexenio hubieran existido asesinatos de periodistas a pesar de que México es uno de los países más violentos para ejercer el periodismo. Así se mantuvo ausente en la crisis de mujeres que se manifestaron en las calles en marzo de este año o ante la crisis del COVID. Ha guardado silencio ante todos los sucesos donde el gobierno ante el menor reclamo de las víctimas, en lugar de reaccionar acusa complots y ataques.

Hoy la Comisión Nacional de Derechos Humanos está plenamente rebasada las víctimas tienen tomado un edificio, pero Morena destruyó a la Comisión con una piedra.