Para llevar a Pemex y a la CFE a la altura del desarrollo tecnológico y de competitividad, el gobierno tiene la obligación de adaptarse a la realidad global en política energética y no vivir anclados en la nostalgia de los años 70, considera Max Kaiser.

El presidente de la Comisión Anticorrupción de Coparmex refiere que el gobierno actual está compuesto por personas que surgieron a la vida pública en las décadas de los 70 y 80, en la que se educaron políticamente y, por lo tanto, se quedaron con una profunda nostalgia del modelo en el que el Estado lo abarcaba todo, lo podía y hacía todo.

Un ejemplo claro de ello es la política energética, en la que el Presidente de la República y su gabinete viven con la nostalgia de una CFE y un Pemex que lo podía todo, distribuía todo y vendía todo.

Sin embargo, ese modelo ya no existe, no es rentable, ni viable.

Kaiser puntualiza que en un mundo globalizado las grandes tecnologías y los inversionistas del mundo quieren un lugar seguro, competitivo y que genere confianza para traer las mejores tecnologías e inversiones.

En ese contexto, las dos empresas del Estado, Pemex y CFE, ya no tienen es capacidad y requieren de nuevas tecnologías, inversionistas e ideas y necesitan ser parte de un mercado globalizado en que sólo se invierte si hay confianza. 

“La pregunta es: ¿por qué me tengo que adaptar yo? ¿Por qué nos tenemos que adaptar los mexicanos a la nostalgia setentera chafa y mediocre de un gobierno que no quiere ver la realidad?, ¿por qué tenemos que adaptarnos nosotros a su idea anquilosada y vieja de un modelo que ya no es adaptable a la realidad actual?”, cuestiona. Kaiser asevera que son los funcionarios del gobierno quienes tienen que adaptarse y ver la realidad para llevar a México a una nueva etapa; y si no, que dejen el espacio a los políticos que sí tienen ganas de llevar al país a una mejor situación y política energética.

Te recomendamos leer esto:  Las lecciones del caso Bartlett

#OPINA