Más allá del mensaje estilo mesiánico y evangelizador del presidente, en el fondo hay una manipulación total de sus palabras, de los conceptos religiosos de un pueblo que según el INEGI el 80% practica el catolicismo, afirma Guillermo Torres Quiroz de la Red de Comunicadores.

El politólogo explicó que el presidente lo sabe y es muy buen articulador de mensajes, así como de interpretaciones, un pueblo religioso de forma popular puede tener mayor cercanía con alguien que se siente cercano a ellos. Por lo que puntualizó Torres Quiroz que ese el gran peligro de combinar términos religiosos a la vida pública.

El analista político expuso que López Obrador al igual que otros populistas de América Latina utiliza esos símbolos religiosos para llegar principalmente a sus agremiados, a sus seguidores. 

“Recordemos cómo le puso al Movimiento de Regeneración Nacional, su partido, el acrónimo de MORENA y como de forma constante menciona el difundir la cartilla moral o hablar incluso con estilo de parábolas sobre la situación política”.

Comentó que el presidente utiliza de forma constante símbolos religiosos y mensajes evangélicos en sus discursos como el pasado 15 de septiembre en el grito hizo un viva el amor al prójimo y a la fraternidad universal, pero eso no es algo nuevo.

Guillermo Torres dijo que Obrador tiene un origen que va muy de la mano precisamente con este tipo de mensajes, aunado a que es seguidor de Carlos Pellicer, poeta tabasqueño, senador y promotor del llamado socialismo guadalupano o socialismo cristiano.

Explicó que la combinación entre el marxismo puro y la religiosidad popular, no solamente lo ha puesto en práctica en discursos, sino en su propia vida, tanto que a su cuarto hijo lo llamó Jesús Ernesto, el primero por Jesucristo y el segundo por el Che Guevara.

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