Si el objetivo principal de este gobierno, como dice, es acabar con la pobreza y la corrupción, entonces lo están haciendo muy mal.

Tengo muy claro en mi mente ese debate presidencial en que Andrés comentó que “según un estudio sin nombre, la corrupción costaba $800 mil millones” y que con ese dinero él haría todo lo que el gobierno se negaba a hacer.

Ante dicho arrebato, José A. Meade se promulgó para tratar de corregir un dato tan falso.

En lo personal creí que ese comentario hundiría al macuspano, ya que chorreaba falsedad: ese dinero sólo estaría disponible si realmente acababan con la corrupción, a través de un esfuerzo que, de ser exitoso, podría tardar todo el sexenio y por lo tanto ese dinero, en caso de existir, eludiría su reubicación.

Sin embargo, desde el primer momento López usó el presupuesto a beneplácito y ha rascado todo lo posible para mantener sus caprichos imperiales.

Entre muchos, ese es uno de los grandes problemas con la “Cuarta”: buscan perdernos a todos dentro de mentiras para cumplir con su propia agenda que es su permanencia, no el bienestar general.

Para este momento su lucha contra la corrupción se limita a linchamientos públicos, propaganda y saliva.

En estos días es casi imposible no escuchar en la radio, ver en los periódicos o revisar la red sin enterarse sobre la consulta de juicio para los expresidentes.

Este es de nuevo el sin sentido en que la ciudadanía está involucrada para participar en la manipulación del estulto presidente.

Todo el circo del juicio a los expresidentes tiene como objetivo hacer que la gente no olvide quiénes son “los malos” que hacen que su gobierno no funcione.

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Se los adelanto, sin importar el resultado de la consulta no habrá juicio, Andrés tiene muchas alianzas, promesas y hasta pone en riesgo su futuro si sienta un antecedente como este.

Él está interesado en la manipulación de las emociones, en el escarnio público y el ataque a las figuras e instituciones, no en impartir justicia, ni siquiera en hacer creer que este acto traerá parte de los 800 mil millones que mencionó en ese debate.

Andrés no sabe cómo combatir la corrupción, no genera empleo, no entiende las variables macroeconómicas y su precario entendimiento de la dinámica de la riqueza es la que dicta el Foro de Sao Paulo. Busca perdernos en burocracia para hacer creer que sus fracasos son culpa de otros y ocupa su tiempo en revolver el río para pescar mentiras, mientras por detrás consolida las leyes que mantienen a su gente en el poder, que es su verdadero objetivo.

Este gobierno tiene estampado en la frente el “ya así” y ”por lo mientras” que nos mantiene divididos en tanto roban y saquean.

Su meta siempre será perderse en las formas y discursos, en el humo y el circo. Los resultados cuestan, hablar no.

Está y siempre estará perdido en lo despacio de sus acciones y lo inútil de las mismas, ya que eso busca perdernos y mantenernos perdidos mientras por detrás lanza la estocada a la gente sin importar a quien use para ello.

#OPINAenDICES