Si un instituto nacional de estadística cae en manos de comparsas del régimen, se convierten en un nido de desconfianza, afirma Lázaro Ríos.

La llegada de Graciela Márquez a la cabeza del INE era un strike cantado desde el año pasado que la nombraron vicepresidenta del instituto, sostiene el consultor.  

La Dra. Márquez tiene la instrucción suficiente para el cargo, pero no la experiencia, Eso sí, gracias a sus cercanía y andanzas, cuenta con la confianza total de AMLO. Por su parte  el Presidente se ufana de tener otros datos en asuntos que no le convienen y con frecuencia batea las cifras oficiales del INEGI del régimen anterior.

Para Ríos AMLO está ante el chance de tener sus propios datos pues estará metido de cuerpo entero en el Instituto.

“Un INEGI cuchareado pudre la información de todo un país y nos convertiríamos en un país de ciegos”, sostiene.

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