El Sol de México dio a conocer una fotografía en la que el gobernador Cuauhtémoc Blanco se abraza con tres líderes de diferentes carteles en Morelos. Como respuesta el “Cuauh” salió raudo a justificar que él se retrata con todo mundo pues viene de abajo y que nunca permitiría juntarse con criminales. Desconoce la reunión, a sus acompañantes y convierte el momento, según él, en un acto circunstancial. Al día siguiente apareció una narcomanta dónde amenazan al gobernador por desconocer supuestos acuerdos y por la muerte del activista Samir Flores.

Para Lázaro Ríos esa foto es todo un tema, así como la del presidente Andrés Manuel saludando, en Badiraguato, a la mamá de El Chapo. “En política de ese nivel no hay improvisaciones, tanto la reunión del Cuau como el saludo de Badiraguato estuvo más que tamaleado. Nunca se hubieran reunido sin ajustes finos de seguridad, y muchas personas viendo qué pasaba en los alrededores  y sobre todo sabiendo qué mensajes enviar”, afirma.

Para el consultor salta la pregunta: ¿en ambos eventos dónde estuvieron la policía, la Guardia Nacional y el ejército? La interrogante se adereza recordando las pasadas elecciones del 6 de junio, mismas que estuvieron ensombrecidas por la mano negra del crimen en favor de los candidatos de Morena. 

“Malo es que los carteles pidan la jefatura de la policía, otra es que socialicen con el gobernador o ayuden a poner al gobernador en turno…Los morenistas están jugando con fuego y quemando a la población. Política, crimen y militares: horrible mezcla, sostiene Ríos.

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