Pilar Sanchez

La juventud mexicana afronta una situación económica adversa, ya que viven con deudas, dinero insuficiente para adquirir bienes como casas, trabajos precarios y sin ahorros o previsiones para la vejez. 

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre las Finanzas de los Hogares 2019 del INEGI, hasta el 49.2% de las personas menores de 35 años tienen deuda por créditos educativos, grupales, comunales, solidarios, deudas con familiares y amigos, casas de empeño, agiotistas y prestamistas. El 57.6% de este grupo etario tiene deudas en tarjeta de crédito. 

Sin embargo, de acuerdo con la Consultora Adulting, el porcentaje de jóvenes millenials con deuda por tarjeta de crédito ascendía a 80% en 2018. De acuerdo con la empresa reparadora de crédito Resuelve tu deuda, se situaba en 68% en 2020.

A pesar de vivir en constante angustia por la deuda que cargan, los jóvenes no poseen propiedades. De acuerdo con la CNBV, de los 18 a 19 años, sólo el 24% de los jóvenes posee activos como vivienda, automóvil o terrenos. En el grupo de 61 a 66 años, este porcentaje sube a 66%. 

A las deudas y falta de bienes, se suma la precariedad laboral. Hasta el 43% de los universitarios egresados alcanzan un sueldo de 3 mil pesos mensuales. El segundo grupo más grande, el 41.9%, llega a ganar hasta 8 mil pesos. A los sueldos cada vez menores, también se suma el tiempo en el que un egresado tarda en conseguir trabajo, hasta un 20% tarda más de un año en ingresar al mercado laboral. 

Los ingresos o situación laboral son la principal razón para que 52% de los jóvenes no tengan una cuenta de ahorro para el retiro. De acuerdo con el Panorama anual de inclusión financiera 2020, en el grupo de 24 años y menores, tan solo hay 7 millones 592 mil cuentas de afores. De acuerdo con expertos, para tener una vejez digna, es necesario empezar a ahorrar en los primeros 10 años de sus vidas laborales. 

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El ahorro no es un hábito entre los jóvenes: hasta un 26% de los jóvenes de 18 a 29 años prefiere gastarse el dinero en el presente que ahorrarlo. Los jóvenes prefieren gastar en servicios y comodidades, lo que los lleva a dedicar hasta 37% de su ingreso en aplicaciones comida y transporte como Uber y Didi y hasta el 65% de sus sueldos en renta, a pesar de que lo recomendado es no más del 30% 

El panorama social en el que viven los jóvenes no es favorable, sin embargo, sus hábitos de consumo tampoco los ayudan a proveerse de un futuro financiero o cuidar de su salud, pues hasta 35% de los jóvenes en deuda reportan afectaciones en su salud y ansiedad por liquidar sus deudas. 

Una pobre educación financiera y condiciones laborales desfavorables que han sido afectadas por la pandemia hacen de los millenials una de las generaciones más precarias.

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