Por Ismael García

Los Servidores de la Nación, promotores del gobierno y ejército electoral de Morena, burlan la Ley de Protección de Datos Personales al pedir credencial del INE y tomar fotos a los ciudadanos que acuden a vacunarse.

En los módulos hay de dos a cuatro Siervos, ninguno de ellos con una función esencial respecto a la vacunación. Son funcionarios federales al mando de Gabriel García Hernández, por tanto, sujetos obligados a cumplir la ley… pero se la brincan.

La Ley protege al ciudadano y expone en el Artículo 7 que sin su consentimiento, no debe dar sus datos.  Además, el Artículo 19 precisa que los datos no se deben obtener por medios engañosos; en este caso condicionar a que entreguen sus datos para recibir la vacuna. Además, el Artículo 26 asienta que la autoridad debe explicar, mediante un aviso de privacidad, para qué usarán los datos y fotos recabados.

Los comisionados del INAI, Josefina Román y Francisco Javier Acuña, alertan del riesgo que, en época electoral, significa que los Siervos hagan un padrón que no está acreditado el uso.

Esto, debido a que no se sabe quién ordenó que se hiciera esa tarea, si fue la Secretaría de Salud, la Secretaría del Bienestar o la autoridad estatal.

Además, por qué se obliga a presentar la credencial de elector y no otra identificación, como la del INAPAM o solamente con el número de CURP.

También cuestionan que un particular tenga en su teléfono personal base de datos e imágenes de ciudadanos sin saber si el equipo es de la dependencia o es el celular del funcionario.

La ley obliga a cualquier autoridad que necesite datos personales presentar al ciudadano el aviso de privacidad, además de establecer la finalidad de los datos, las medidas de seguridad de los mismos y precisar qué autoridad se hará responsable.

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En la vacunación no sólo priva la improvisación y el desorden, también la sospecha de que los datos personales tendrán un uso político y no sanitario.

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