Por Verónica Ayala

El sistema de transporte público en Nuevo León enfrenta hoy lo que es calificado, por transportistas y expertos, como la peor crisis de la historia. 

Aunque se estableció como una de las prioridades de su Gobierno, en la actual Administración del Gobernador independiente Jaime Rodríguez, el servicio ha ido en picada. 

Lejos de cumplir con las metas establecidas en el Plan Estatal de Desarrollo, se ha incluso retrocedido en los distintos indicadores. 

Uno de los más preocupantes es el de los tiempos de traslado en transporte público, que superan la hora, lo que implica que las personas destinan -al menos- más de 2 horas al día para viajar a la escuela o trabajo.

El uso del transporte público no sólo no ha crecido sino que ha disminuido, al pasar del 32 por ciento de los viajes al inicio de la actual Administración a apenas el 20 por ciento actualmente. 

Alegando la insuficiencia de los transportistas para dar el servicio, desde noviembre del 2019, el Instituto de Movilidad, organismo encargado de regular el transporte público, incursionó también como operador de rutas, con una inversión millonaria para la adquisición de unidades, estrategia que ha sido cuestionada por expertos. 

Y ofreciendo además una tarifa mayor por el servicio, de 3 pesos más de lo que cobra el resto de los camiones.

Aunado a otros proyectos fallidos como la requisa de la Ecovía, la negativa a autorizar un aumento en las tarifas, pese a la insistencia de los transportistas, ha derivado en el retiro de unas 1,500 unidades, y por consecuencia en un aumento en los tiempos de espera y en el gasto de los usuarios para trasladarse. 

Esta situación se ha agravado aún más en plena pandemia, imposibilitando la aplicación de medidas como la sana distancia para prevenir contagios, ante la reducida oferta y la menor frecuencia de paso.

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Los esfuerzos del Estado por lograr la prometida reestructuración del transporte han sido insuficientes y hace unas semanas, a menos de 9 meses de concluir la gestión de “El Bronco”, las autoridades anunciaron que heredarán el tema a la próxima Administración de quien se defina en la elección del 6 de junio, quien asumirá funciones el 4 de octubre.

Y, por si fuera poco, quien encabezaba el Instituto de Movilidad, Noé Chávez, dejó el cargo para lanzarse como candidato del PAN a la Alcaldía de Juárez.

La interminable y costosa Línea 3 del Metro, que se inició en octubre del 2013 y tiene más de 5 años de retraso, comenzará a operar en marzo pero sin rutas alimentadoras, que apenas se licitarán, lo que beneficiará a solo una pequeña parte de los viajes del área metropolitana de Monterrey.

Ante estos esfuerzos insuficientes y no sostenibles financieramente, Moisés López Cantú, especialista en políticas públicas de movilidad y transporte, señala que frente a esta crisis se requiere del trabajo conjunto para incentivar el uso del transporte público y de inversiones estratégicas que permitan mejorar el servicio para los usuarios.  

“Al final, aunque tenemos que reconocer que estamos en la peor crisis de la historia, es bueno saber que con un gran trabajo político y de coordinación, con mucha creatividad y la disposición de romper costumbre, Estado y Municipios pueden hacer muchas cosas con muy poco dinero e iniciar un proceso virtuoso que puede hacer crecer el porcentaje de viajes en transporte público en 500 o 600 mil viajes rápidamente”, señaló.

“Y, en cuatro o cinco años, con inversiones bien focalizadas transformar nuestro sistema de transporte público ofreciendo a nuestra gente menores tiempos de viaje, un poco más de comodidad y, sobre todo, menos aglomeraciones y la esperanza de menores riesgos para la salud. Soy optimista, si otros lo han hecho ¿por qué nosotros no?”. 

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