Pilar Sánchez

El Presidente Andrés López ha repetido desde campaña que “por el bien de todos, primero los pobres”. Para lograrlo apostó todo a robustecer los programas sociales que, según sus propias palabras tienen como propósito “el bienestar y felicidad de nuestro pueblo”. 

Sin embargo, ni una ni otra. De acuerdo con los datos más recientes del Coneval, en México hay 3.8 millones más de mexicanos en pobreza comparado con 2018. Por otra parte, se sumaron 2.1 millones a la pobreza extrema. 

Además del aumento de pobreza, estudios han señalado que de 2018 a 2020, los hogares beneficiarios de programas sociales pasaron de 28 a 30%. Aumentó el 2%, sin embargo, es menor al máximo registrado el 2016 que era de 31%. Por otra parte, bajó la cobertura en los hogares más pobres, pues en 2020 el 35% recibía programas sociales, mientras en 2016 era el 61%.

Además de los pobres resultados en cuanto a la disminución de pobreza o aumento de bienestar, los programas sociales estrella de este gobierno han estado envueltos en cuestionamientos y dudas sobre su funcionamiento. 

En el caso de Jóvenes construyendo el futuro, los señalamientos han sido por falta de controles y mecanismos de evaluación. En marzo de 2019, la organización México Evalúa señaló que al programa le hace falta monitoreo de la capacitación de los jóvenes, de un diagnóstico previo y de mecanismos para evitar la corrupción, así como un mejor cuidado en la selección de las empresas participantes.

Este programa ha atendido desde 2019 a 1 millón 800 mil aprendices que han recibido una beca de 4 mil 310 pesos al mes por 12 meses, lo cual ha sido insuficiente para atender a los jóvenes que cada año se suman al mercado laboral. 

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En el caso de Sembrando vida, la apuesta para combatir la pobreza rural y proteger el medio ambiente, ha sido señalado por obtener exactamente los resultados contrarios. De acuerdo con el Instituto de Recursos Mundiales, con este programa se han dañado 72 mil 839 hectáreas de bosque. Además, la Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades por 1,832 millones 710,896 pesos en 2019. 

Las Universidades del Bienestar habían recibido casi 2 mil millones de pesos hasta 2020; sin embargo, tienen menos de 16 mil alumnos, algunos planteles carecen de validez oficial, no se sabe cómo seleccionan a los docentes y a los estudiantes ni se conocen los gastos en infraestructura de los planteles. Además, hay planteles que no llegan a 25 estudiantes o hay menos de 5 docentes, de acuerdo con la página web de estas escuelas.

A pesar de que las mujeres son el 51.2% de la población en México, los programas sociales dedicados a ellas han sufrido de la tijera. En 2021, 11 programas destinados a la defensa, cuidado y atención de las mujeres fueron recortados. Por ejemplo el plan de Políticas de Igualdad de Género en el Sector Educativo tuvo un recorte del 77%, el Programa para el Monitoreo y Evaluación sobre la Política en Materia de Igualdad de Género del  13% de su gasto, Apoyo Económico a Viudas de Veteranos de la Revolución Mexicana de 26%. 

De acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, sólo el 28% de los programas sociales de gobierno promueven la igualdad de género. 

A pesar del enorme gasto que representan los programas sociales, en los hechos y en los números, los resultados son negativos y pocos.

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