Tomás de la Rosa

Viene inflación de 7.3%, la mayor en 20 años

La inflación general en México en la segunda quincena de octubre superó las expectativas del mercado con un 6.4% anualizado. Más allá de ser la segunda más alta en 21 años y ser la decimosexta quincena consecutiva que supera el nivel objetivo máximo del Banco de México, en lo que resta del año alcanzará hasta un 7.3%, algo no visto desde hace dos décadas.

Y lo peor, la alta inflación de 2021 será la segunda más alta del siglo y esa tendencia se mantendrá durante 2022. Es decir, el bolsillo de los mexicanos tendrá que soportar otros 14 meses de precios altos o dicho de otra forma, un año y dos meses de pérdida constante del poder de compra de sus ingresos.

Será hasta enero de 2023 cuando se ubique por debajo del techo del 4.0% que tiene el banco central mexicano.

Si se pregunta ¿Me afecta la inflación? La respuesta es sí. Algunos economistas la llaman el “cáncer del dinero” porque lo debilita y lo hace perder poder adquisitivo; en particular tiene un mayor impacto en la población de menos recursos.

Por ejemplo, 100 pesos de octubre de 2020, guardados en casa, al mismo periodo de 2021 tuvieron un poder adquisitivo de 93.6 pesos en promedio, por la inflación de 6.4%.

Por lo anterior, para proteger el poder de compra, desde el 1 de abril de 1994, entró en vigor la reforma al Artículo 28 de la Constitución que da autonomía a Banxico y el mandato constitucional de mantener el poder adquisitivo de la moneda nacional.

“El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Su objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”, dice el párrafo sexto del Artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Una de las herramientas del banco central (banco de bancos) mexicano para proteger el poder adquisitivo del dinero es el control del dinero en circulación y para ello desde 2008 utiliza la tasa de interés interbancaria a un día (tasa objetivo), con lo cual incide sobre la demanda y oferta agregada. 

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Un punto a destacar es que Banxico, por mandato constitucional, sólo interactúa sobre el poder de compra del dinero. La otra parte de la política económica del gobierno federal es la política fiscal. Está última, en lugar de apoyar a los entes económicos, en periodo posrecesión económica, tiene el férreo interés de seguir incrementando la recaudación fiscal.

Derivado de la pandemia, la economía mexicana como la global enfrentaron choques en la oferta y demanda agregada, así como choques financieros que afectaron las cadenas de producción y de servicios. Ante ese escenario, cuando la economía mexicana reinició la reapertura, 12 meses después de la declaración de la emergencia sanitaria por el coronavirus, se desató la inflación.

Así, desde la primera quincena de marzo de 2021, la inflación rompió el techo máximo de Banxico con una inflación de 4.1%, situación que ya hiló 16 quincenas por arriba del 4.0%. Incluso, la de la primera quincena de octubre es la más elevada de ese periodo.

Pese a lo anterior, Banxico sólo ha incrementado la tasa en tres de las últimas cinco reuniones de política monetaria. Lo anterior al pasar de un 4.0% a 4.75%. Aumentó en 25 puntos base en las reuniones de junio, agosto y septiembre.

En ese escenario, los especialistas esperan todavía un repunte inflacionario.

“Es altamente probable que la inflación anual cierre en un nivel cercano a 7.30%”, pronosticó Marcos Arias, economista en Monex. 

Un incremento de precios de ese nivel, no se veía desde la segunda quincena de marzo de 2001; es decir, desde hace más de 20 años.

Con ello, el pronóstico de la inflación promedio para el tercer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es de 6.94%, según Monex. De cumplirse esa meta para 2021, sería la segunda inflación más alta del siglo. Hasta el momento, el mayor impacto inflacionario fue en el año 2000 con un 9.49%.

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