Verónica Ayala

En la próxima Legislatura, Morena requerirá negociar con otras fuerzas políticas para poder sacar adelante reformas constitucionales. 

En la elección del domingo, el partido en el poder y sus aliados sufrieron un duro golpe del electorado, al perder la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

La estimación de diputaciones por partido, incluyendo plurinominales, arroja que, en el mejor de los escenarios, Morena y sus aliados se quedarían por debajo de los 300 curules, y la Oposición crecería sus espacios en alrededor de un 30%. 

Esto implica que, al no alcanzar la mayoría calificada con la que contaba, el bloque morenista no podrá concretar por sí solo reformas constitucionales, como las más de 30 aprobadas en la Legislatura saliente, y necesitaría otros respaldos.

Lo que sí podrían aprobar serían otras reformas legales que requieran de mayoría simple, al tener un mayor número de legisladores, así como el Presupuesto federal sin necesidad de negociar con otras fuerzas. Y para alcanzar la mayoría absoluta -que es la mitad más uno- necesitará de sus aliados. 

El reacomodo de fuerzas en el Legislativo en esta elección intermedia será un freno para las ocurrencias e imposiciones de la 4T, y los obligará al diálogo.

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