Desde que Rosario Piedra llegó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), los escándalos y cuestionamientos por la labor de este órgano destacan más que los resultados en la atención y defensa de víctimas.

Primero, su designación a la presidencia del organismo generó conflicto al exhibirse las trampas de Morena en la votación en el Senado.

Tras cuestionado nombramiento, cinco miembros del Consejo Consultivo de la CNDH renunciaron por falta de legitimidad de la ombudsperson.

Ya en la presidencia, Piedra prefirió el silencio, pues no se pronunciaba sobre diversos temas que le corresponde defender, como el asesinato a periodistas, el aumento en feminicidios y el homicidio de Giovanni López.

Recientemente, una confrontación con dos visitadores que cuestionaron que la CNDH había perdido autonomía y servía al gobierno, por lo que renunciaron; mientras,  Piedra señaló que los despidió por pérdida de confianza.

El conflicto más reciente se registró el viernes pasado, la ombudsperson no atendió a mujeres víctimas, quienes en respuesta tomaron las oficinas de la Comisión.

A esto, se le suman las quejas de que la Comisión elabora recomendaciones a modo y guardar otras que afectarían la imagen del gobierno federal o gobiernos morenistas.

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