Verónica Ayala

En la mayoría de los últimos comicios intermedios, tradicionalmente ha cambiado la composición de la Cámara de Diputados por partidos respecto a la elección presidencial previa. Esta elección podría no ser la excepción. 

En la elección del 2000, donde fue electo como Presidente Vicente Fox, el PAN y el Partido Verde, que conformaron la coalición que lo postuló, sumaron 223 de los 500 diputados. 

Pero para la elección intermedia del 2003, el partido en el gobierno disminuyó sus curules en un 26 por ciento, y el PRI y el PRD ganaron más espacios.

En la elección presidencial del 2006, donde ganó el también panista Felipe Calderón, su partido recuperó espacios y el PRI redujo en más de la mitad su representación.

Pero para los comicios intermedios, a la mitad del sexenio de Calderón, el blanquiazul, su partido, perdió 63 curules, y el PRI volvió a ganar terreno.

En 2009, se repitió la historia, el triunfo del priista Enrique Peña Nieto, benefició al tricolor y partidos aliados en la composición de la Cámara.

Y aunque en la intermedia de 2015 el priismo perdió algunos curules, esta vez no fue tan significativo. Pero otras fuerzas políticas fueron ganando más espacios.

En el 2018, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador trajo consigo una avalancha de legisladores morenistas, que junto con partidos aliados han tenido mayoría desde entonces.

El partido oficial y sus comparsas, podrían perder terreno frente a la oposición en la elección del 6 de junio, de acuerdo con encuestas de preferencias electorales.

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