Tomás de la Rosa

La obligatoriedad para que los jóvenes se inscriban en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) es parte de un “terrorismo fiscal” en contra del segmento de la población que el presidente Andrés Manuel López Obrador llama “clase media aspiracionista (…) sin escrúpulos morales de ninguna índole”, para ese grupo de personas que en 2020 pagaron en promedio diario 49 pesos de impuestos.

Si el Senado ratifica el mayoriteo de los diputados de Morena y sus aliados, para que sea obligatorio la inscripción al RFC, el SAT con un gobierno que evita gastar, por la república austera, deberá generar alrededor de 100 mil registros al mes, para un total de casi 1.2 millones al año.

Pese a que la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados “arregló” la propuesta sin sentido de López y su secretario de Hacienda (SHCP), Rogelio Ramírez de la O al señalar que los jóvenes sin actividad económica “se entenderá que no genera obligaciones fiscales hasta en tanto se incorporen a alguna actividad económica, por lo que no dará lugar a la aplicación de sanciones”.

Pese a lo anterior, algunos contribuyentes nuevos tendrán que presentar declaraciones anuales para mantener el beneficio fiscal. Un ejemplo, comentó el vicepresidente de la Comisión Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México, Miguel Ángel Tavares Sánchez, es la discrepancia fiscal.

Según el SAT, lo anterior es la diferencia entre el gasto e ingreso reportado. Esto está previsto en el Artículo 91 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Falta sancionada con cuotas fijas desde 100 hasta 940 mil pesos y tasas de 1.9% a 35% (Artículo 152).

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Según el blog de facturación, impuestos y contabilidad Facturama, en los casos graves, una persona física “puede ser acusada de defraudación fiscal, delito tipificado en el Artículo 109 del Código Fiscal de la Federación y el cual se paga con hasta 9 años de prisión”.

Así, para algunos expertos la fiscalización a los jóvenes es una medida de control a través del terrorismo fiscal.

Lo anterior, porque de los 60.96 millones de contribuyentes registrados en el SAT hasta el año pasado, 46,27 millones o el 75.89% fue de contribuyentes registrados en el régimen de sueldos y salarios. Pese a ese número, aportaron 24.8 pesos de cada 100 recaudados en 2020.

En promedio diario, esos contribuyentes pagaron 49 pesos diarios, muy por debajo de los 871 pesos diarios que pagaron las personas morales y nada respecto a los más de 391 mil pesos que pagaron en promedio diario, cada uno de los 12,049 grandes contribuyentes.

Así, en una economía obligada a generar al menos 3.0 millones de empleos formales en tres años, se destruyeron poco más de 246 mil.En suma, varios jóvenes tendrán problemas con el fisco. Además, de aprobar la Miscelánea Fiscal 2022 por el senado, jóvenes y no, deberán leer las seis páginas del Artículo 27 del Código Fiscal de la Federación. 

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