SHARENII GUZMÁN

Morena no tenía la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, llegó a ella con una serie de trampas, amparadas por PT y PES y otros legisladores. De 269 diputados pasó a 323. 

El INE ya puso orden con nuevas reglas pero el partido se aferra a burlar la ley e impugnó.

En las elecciones de 2018, a la coalición “Juntos Haremos Historia”, integrada por Morena, PT y PES, le correspondían 269 curules, pero se llevó 308, el 7.7 % por ciento más de lo que por ley tenía. 

La coalición comenzó a intercambiar diputados plurinominales: el caso más concreto es el de Mario Delgado, quien compitió por el PT pero se pasó a Morena una vez que la legislatura comenzó.

En 2018 postuló a sus candidatos a San Lázaro con las siglas del PT y PES, los votos se fueron para esos partidos, pero los plurinominales se los quedó Morena, sus compañeros también perdieron representatividad.

La sobrerrepresentación siguió. De los 308 diputados llegó a 323 por legisladores que se sumaron al proyecto de la autodenominada Cuarta Transformación.

Morena ha inflado su bancada rebasando los límites que marca la ley. Con ello han disminuido los contrapesos que funcionan como equilibrio en el Poder Legislativo. 

La sobrerrepresentación no es nueva: En 2012, la coalición PRI-PVEM rebasó 0.2% el límite constitucional;  en 2015, la alianza PRI-PVEM tuvo  el 1.7% de sobrerrepresentación. 

Con el 7.7 por ciento de sobrerrepresentación, es el partido que más ha abusado de esa figura.

Para evitar estas simulaciones, el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó nuevos lineamientos para que, tanto en el registro de candidatos a diputados como en la asignación de plurinominales, se tome en cuenta la afiliación efectiva y no la coalición.

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Morena ya lo tomó personal e impugnó las nuevas reglas. Hasta ya amagó con una reforma constitucional. 

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