En los 19 meses que lleva Andrés Manuel López Obrador como presidente, ha habido, al menos, 10 masacres, balaceras y emboscadas que han dejado 159 víctimas. Todas ellas permanecen en la impunidad, pues no hay responsables sentenciados.

Masacres impunes

El caso más reciente fue el pasado 1 de julio, cuando un comando de hombres ingresó a un centro de rehabilitación de Irapuato, Guanajuato, y mataron a 27 personas.

Una semana antes, la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas localizó 14 cuerpos humanos sin vida cerca del poblado Cerro Gordo. Los cadáveres estaban envueltos en cobijas y sujetados con cinta industrial. 

A ello se agregan dos enfrentamientos en poblados de Culiacán, Sinaloa, que dejaron 16 muertos. Según medios locales, los enfrentamientos se derivaron por pugnas por el control de la zona por grupos armados ligados a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y a Ismael “El Mayo” Zambada.

En junio también fueron torturadas y quemadas 15 personas de la comunidad indígena de San Mateo del Mar por sujetos, supuestamente, del crimen organizado. Las personas fallecidas previamente se habían manifestado para reclamar que habían sufrido de detenciones ilegales por parte de agentes municipales de Huazantlán del Río. 

En la madrugada del 19 de junio, un grupo de hombres llegaron a una casa de Celaya, Guanajuato, y realizaron detonaciones contra una familia de seis integrantes, entre ellos un menor de edad.

En 2019 también se reportaron masacres y atentados, como la del 4 de noviembre en contra de 17 personas de la familia LeBaron a quienes les dispararon y quemaron. De estas, 9 murieron y 8 sobrevivieron.

El 17 de octubre de ese año, hubo un enfrentamiento en Culiacán, Sonora, por la detención, por parte de fuerzas federales, de Ovidio Guzmán, el hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. De esta confrontación, 14 personas murieron.

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En ese mismo mes, en Aguililla, Michoacán, más de 30 hombres del narcotráfico emboscaron y atacaron a 42 policías. De este enfrentamiento, 13 uniformados murieron, 9 fueron heridos y 20 salieron ilesos. Todos ellos venían de Apatzingán para cumplir con una orden de un juez.

En agosto, Veracruz se llenó de sangre. En Coatzacoalcos, cerca de las 10 de la noche, un grupo de personas armadas entraron al Bar Caballo Blanco en donde dispararon, rociaron gasolina y prendieron fuego. Esto provocó la muerte de 32 personas. Hasta el momento no hay detenidos.

Cuatro meses antes, seis hombres entraron a la palapa Los Potros, donde festejaban el cumpleaños 52 de una mujer en Minatitlán, Veracruz. De este suceso, 13 personas murieron, entre ellas un menor de edad.

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