Por Verónica Ayala

En plena crisis económica, agravada por el Covid-19, el Gobierno impuso un aumento del 15 por ciento al salario mínimo para 2021, que afectará principalmente a las MiPyMes, e impactaría en mayor desempleo e informalidad. 

El incremento fue aprobado el miércoles por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), con el voto en contra del sector empresarial, y los votos a favor del Gobierno y el sector obrero, y abarca el salario mínimo general, el de la frontera norte y los profesionales. 

Cámaras empresariales como la Coparmex, que planteaban aumentarlo a 135.83 más una aportación gubernamental, calificaron la medida de irracional y populista, y advirtieron que impactará en el cierre de negocios.

“Con la falta de apoyos gubernamentales y ahora un incremento irracional al salario mínimo, sin gradualidad ni lógica, se agrava el riesgo de que 700 mil empresas más desaparezcan en los próximos tres meses”, expuso en un comunicado. 

La medida fue cuestionada también por especialistas en materia económica, que consideraron excesivo el aumento y advirtieron también de su impacto.

Esta alza desproporcionada al salario mínimo se da tras la caída económica de este año, en el que ante la falta de apoyos se han perdido más de un millón de empleos y la pandemia ha matado más de un millón de negocios. 

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, señaló que la decisión es inadecuada e incentivará la informalidad, que ha ido en aumento.

“Es obvio que si una empresa pequeña no puede sostener estos salarios, va a tratar de irse a la informalidad, en donde no hay manera de que nadie la revise”, señaló.

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