Por Verónica Ayala

Pese a que han sido cuestionados desde un inicio, en los programas insignia del Gobierno Federal, como el de Jóvenes Construyendo el Futuro, persiste la falta de controles y de mecanismos para medir su efectividad.

Este programa otorga becas de 4 mil 310 pesos mensuales a jóvenes que no estudian ni trabajan, para capacitarse como aprendices en centros de trabajo, con el fin de buscar que se incorporen al mercado laboral. 

En marzo del 2019, la organización México Evalúa presentó un análisis sobre las debilidades del programa de la Secretaría del Trabajo y recomendaciones para mejorarlo y fortalecerlo, que fueron ignoradas. 

Entre ellas señalaba la falta de monitoreo de la capacitación de los jóvenes, de un diagnóstico previo y de mecanismos para evitar la corrupción, así como un mejor cuidado en la selección de las empresas participantes.

Posteriormente, en agosto del mismo año, la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad presentó una primera evaluación que arrojaba una serie de irregularidades en los padrones del programa.

A principios de este mes, el diario Reforma evidenció la falta de controles en la operación del programa y el desvío de recursos a través de redes de particulares para inscribir a beneficiarios y cobrar sus apoyos. 

Mientras que el Coneval ha advertido también de riesgos de la implementación de este programa y de la falta de mecanismos para evaluar sus resultados.

Otros programas señalados son Sembrando Vida, al que la Auditoría Superior de la Federación le detectó irregularidades por 400 millones de pesos, y al de los denominados servidores de la nación, que deben aclarar inconsistencias por más de 3 mil millones de pesos.  

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También el de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez ha sido blanco de cuestionamientos, por la falta de programación integral de estudios y certificación, entre otras fallas.

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